Jueves, octubre 29, 2026
Deportes Por Periodico El Andino 4 min lectura

Los violentos del fútbol le ganan el partido a la justicia. Urge el cierre de fronteras

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Los violentos del fútbol le ganan el partido a la justicia. Urge el cierre de fronteras


Los violentos del fútbol le ganan el partido a la justicia. Urge el cierre de fronteras

¿Qué falta para ejecutar las urgentes medidas de las autoridades frente a los desmanes en los estadios del fútbol colombiano? Es que llevamos muchos lustros a la espera de sanciones judiciales más severas y parece que no hay legislación acorde para proceder en contra de los protagonistas de los violentos actos en detrimento del deporte.

Lo más reciente ocurrió en Medellín y Manizales, donde hinchas del Junior, Nacional y Deportivo Cali conmovieron al país, con acciones vandálicas. Lanzamiento de canecas y sillas sobre policías en Palogrande; uso de armas cortopunzantes, patadas, puños, insultos, hinchas volando por encima de mallas y barandas en el Atanasio Girardot; fueron algunas de las impresionantes y crueles imágenes que le dieron la vuelta al mundo. Resultado: decenas de heridos, entre ellos policías que van a imponer el orden y terminan como carne de cañón. 

Las reacciones no demoran y los alcaldes son los primeros en manifestarse por todos los medios, sin dejar, por lo menos, dientes jurídicos para castigar como ellos pretenden. Publican carteles de los más buscados, retienen a dos o tres responsables y 24 horas después quedan libres, dizque por falta de pruebas ante la justicia o ausencia de las demandas. Así es muy difícil.

Aunque estos hechos son reiterados, porque se repiten cada semestre, en Pereira, Santa Marta, Barranquilla, Ibagué y Bucaramanga, donde hasta han invadido los campos de juego, las pretensiones gubernamentales son un saludo a la bandera. Ahí es cuando aseguramos que pese a las seudo requisas, cordones de seguridad, centenares de uniformados en los operativos de vigilancia, logística para controlar, prohibición de pólvora y de bengalas, siguen en vano y no producen temor a los desadaptados hinchas, para asumir con responsabilidad su participación sana y en convivencia.

En algunas capitales como Manizales, el Once Caldas recomienda a la afición no ingresar alimentos, no entrar con paraguas o no utilizar cinturones para el pantalón, pero permite la entrada a personas embriagadas, astas, explosivos y otros artículos y demoran la salida de los buenos aficionados, en procura de protección, por culpa de los irresponsables.

En Bélgica acaban de suspender un clásico futbolero, por la presencia de luces pirotécnicas en las tribunas, y en Madrid, aplazaron la reanudación del tradicional encuentro Atlético de Madrid vs Real Madrid, por una candela lanzada al arquero del cuadro visitante, mientras que en Colombia caso Manizales, dieron continuidad al juego Once Caldas vs Cali a 15 minutos del final, cuando fanáticos foráneos pretendieron penetrar a la cancha.

A todas estas, qué hacen la Dimayor, la Federación Colombiana de Fútbol, las Comisiones de Disciplina, Comisiones Arbitrales, la Defensoría del Pueblo, las Personerías Municipales y en general los legisladores desde todas las instancias locales, departamentales y nacionales, para proceder a la prevención. ¿Por qué no se atreven a redactar las leyes que permitan garantías legales a la Policía, la Fiscalía y los Juzgados, con el propósito de judicializar con vehemencia? O esperan otra tragedia para decidir. O temen que los votos se pierdan entre los nichos electoreros que hay en las barras. 

Señores Mininterior, Mintransporte, Mindeporte, ¿es posible, para iniciar, el CIERRE DE FRONTERAS a los seguidores enloquecidos en carreteras y centros urbanos, donde destruyen, maltratan y agreden a todo el que se les atraviesa? Que sea apenas la cuota inicial.

Las populares convocatorias del barrismo social no han servido. Las requisas son mínimas. El consumo de sustancias psicoactivas, licor incluido, son evidentes en algunas graderías y eso que monitorean desde los puestos de mando en los estadios, pero tampoco han servido para solucionar, Son paños muy tibios.

No entienden o no saben en Colombia, que las barras bravas de otros países fueron contrarrestadas con una justicia decidida. No conocen como en Inglaterra o en Holanda acabaron con los hooligans. Aquí, hace tres años cobraron un descarado impuesto, según el cual sería utilizado para la instalación de equipos biométricos que sirvieran de identidad y nada. Ese dinero se perdió y nadie respondió en manos de quién quedó; el recaudo fue millonario en todo el país. Solo en Palogrande, 100 millones de pesos, aproximadamente.

Señores, hagan algo o el espectáculo del fútbol quedará en poder del vandalismo. Y serán los más parecidos a trogloditas, los encargados de manejarlo a su antojo. ¡Alerta! antes de que sea demasiado tarde…

Por: Duván Marín Martínez