Lunes, noviembre 2, 2026
Deportes Por Periodico El Andino 4 min lectura

Freddy Rincón / ¡Jugadorazo! – Por Duván Marín

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Freddy Rincón / ¡Jugadorazo! – Por Duván Marín

El grito de gol que más emoción me ha causado la Selección Colombia fue el de Rincón el 19 de junio de 1990 frente a Alemania, cuando a los 47 minutos, en tiempo adicional, marcó la clasificación a octavos de final. Leonel la recuperó en su campo, la pasó a Fajardo, luego la dominó Valderrama, este a Rincón vuelve al mono, ve la marcha derecha del moreno quien llegó a posición de remate, para anotarle a Bodo IIIgner por el paréntesis de sus piernas. Contaba 23 años.

Fue impresionante la alegría de todos y el gran regalo de cumpleaños que recibí esa mañana. Lo celebramos en familia y es el gran recuerdo del fútbol en una copa mundial. Después vino la tristeza al quedar eliminados por Camerún con el gol de Milla, pero ese gol y celebración no se borran. 

De las canchas la Independencia y el ¨Marino Klinger¨ de su natal Buenaventura con el Atlético Buenaventura a El Campín de Bogotá, 19 años de edad, donde inició su carrera profesional con Independiente Santa fe. Toda una joya. Un diamante a pulir.

A Freddy lo abordamos muchas veces desde un domingo vespertino en el estadio \»Fernando Londoño L.\» cuando empezó a comandar la banda cardenal. No lo puedo olvidar; antes del juego en el camerino, lo tuve de frente; espigado, mirada triste, de voz tímida, humildad y sencillez, de pocas palabras…y en el campo de zancada larga, para descontar a quienes intentaban quitarle la pelota. Era descomunal. Que despliegue y pegada. Tenía 20 años. 

Después vino muchas veces a Manizales con América, dirigido por el inolvidable médico-entrenador Gabriel Ochoa Uribe, mostraba no destellos, sino progresos. Velocidad, fuerza, gambeta corta y larga. Tremendo. Luego con la amarilla de la selección y después el salto al Real Madrid, Nápoles y el fútbol de Brasil. 

En el país de los pentacampeones fue ídolo con Corinthians, Cruzeiro, Palmeiras y el Santos del rey Pelé. Era como uno de los suyos. Se ganó el cariño de todos en los afamados escenarios de Río de Janeiro y Sao Paulo. Jugaba como si fuera la primera vez cerca a la playa pacífica. Fue tan reconocida su presencia que el técnico Vanderlei Luxemburgo, al saber de su retiro de la práctica activa lo condujo por el camino de la dirección, desde su empirismo. Bastaba su experiencia, palmarés y trayectoria. La disciplina y ganas de permanecer en el balompié le sirvieron para sumarse al periodismo deportivo. También lo logró.

La última vez, en el Palogrande de Manizales, lo vimos y saludamos por última vez, en un costado de las escalas hacia la cancha. Acompañaba a Corinthians de Tite que llegó el 11 de febrero de 2015 para enfrentar la ida de Copa Libertadores contra el Once Caldas al que eliminó (5-1 global), sin despeinarse. Rincón estaba con su pinta gris de corbata, con el micrófono y el logo de Espn. Esperaba el cambio para intervenir con comentarios y entrevistas en directo para Brasil.

Incursionó en la televisión, se tomó confianza y ganó prestigio. A su regreso a Colombia, transcurridas dos décadas en Brasil, fue llevado por Oscar Rentería y César Augusto Londoño al set de Win; ahí también sus opiniones eran acatadas y respetadas.

Freddy Eusebio Rincón Valencia exhibió la capacidad para continuar con el balón desde las cabinas y transmisiones. Se ganó la confianza y se sentía orgullosos de la forma como lo trataban en los medios.

Muchas veces expresó que era un discípulo aventajado de sus mejores técnicos: Jorge Luis Pinto, lo tuvo como asistente en Millonarios, Luxemburgo, sus acompañantes en el banco del Corinthians y Ochoa. Que Valderrama, Leonel, Higuita y Redín estuvieron en el llavero de grandes colegas y amigos.

Rincón se ganó los apelativos de espiga y coloso. Sus desplazamientos por todos los frentes de ataque eran inspirados como por una gacela. Volaba con la de cuero, por la derecha, centro o izquierda. ¡Jugadorazo! De los mejores que he visto.

Su hermano Manuel actuó en Santa fe, Magdalena y Once Caldas. Dejó la actividad para dedicarse a la educación física en varios colegios de Manizales. Siempre habló de las condiciones innatas de su hermano, para dominar en el juego. Fue un superdotado, por eso ganó tanto. Pinto dijo de él que era un polifuncional, el porteño y diez más en la nómina, Francisco Maturana llegó a comentar que necesitaba once rincones para pasearse con lujos por el mundo.

Lo único que no pudo superar fue el trauma craneoencefálico severo que contrajo al estrellarse en un vehículo particular contra una buseta en Cali, en inmediaciones del estadio que lo vio triunfar, el Pascual Guerrero, al frente del Súper Inter, propiedad del hoy mayor accionista del América, Tulio Gómez. Freddy soñó con dirigir a los escarlatas y algo mencionaron de esa posibilidad.

Adiós Freddy Rincón. Nunca lo olvidaremos…nació un 14 y murió un 13.