El ciclismo sigue de luto, ante la mirada indiferente de todos. tragedia
El ciclismo sigue de luto, ante la mirada indiferente de todos. tragedia
No pasa año sin que una familia, una liga, un municipio o un departamento, lamenten la trágica muerte de uno de los suyos, que en bicicleta sueña con los triunfos o simplemente busca mantenerse en forma saludable sobre la bicicleta.
Ese deseo o condición, es cercenada por la imprudencia de muchos que al mando de tractomula, automóvil o motocicleta quiere ser más rápido por el solo hecho de ver al pedalista libre contra el viento, desafiando altas temperaturas o gélidos climas en la montaña o en la sabana. Va tranquilo, a su ritmo y velocidades que no superan, durante el entrenamiento o de paseo, los 20, 30 o 40 kilómetros por hora y de repente un motorizado lo insulta, le invade su carril o le tira el vehículo, sin medir consecuencias.
Fue lo que le aconteció al rutero Germán Enrique Chaves Torres, en una carretera de Cundinamarca, cuando al lado de su principal patrocinador, su papá, fueron embestidos por el camión que les cerró el paso y los condujo a la muerte. Tristeza, dolor, rabia, drama en la familia y sus allegados de barrio y del deporte.
El de Chaves Torres, ex-integrante del equipo Epm y hasta la semana pasada con el Team Sistecrédito, es el enésimo caso en Colombia, donde el ciclismo es el deporte más popular y el que le ha brindado las gestas más importantes de la historia, como quiera que el excampeón mundial Martín Emilio \’cochise\’ Rodríguez fue declarado el deportista del siglo pasado. De aquí son oriundos los excampeones del Giro de Italia, Vuelta a España y Tour de Francia, Nairo Quintana, Lucho Herrera y Egan Bernal, respectivamente, como para recordarle a un camionero o conductor normal ese detalle. Por lo menos que lo sepan y entiendan que se trata de los grandes de la disciplina, por si no lo sabían o lo olvidaron mientras cometía la imprudencia en cualquier tramo de la geografía nacional.
Sin importar la edad de quien va en una cicla, todavía hay endiablados pilotos de autos que irrespetan a los indefensos sobre el pavimento. Es que quien va en un marco de aluminio o de carbono, de la marca o la talla que sea, no le hace mal a nadie. No lo insulta, no le contamina, no le hace ruido con sus pedalazos, no le tira la bici, no pretende ganarle por fuerza, potencia o velocidad, es decir, siempre viaja en inferioridad, por estas y otras razones.
Por eso duele que casos como el reseñado sucedan con tanta frecuencia ante la mirada atónita por un rato e indiferente por siempre, hasta de las mismas autoridades que se limitan a levantar croquis y a las tales investigaciones que en nada concluyen. Mientras que el gobierno con sus ministerios del Transporte y del Deporte no atinan a revivir las campañas que durante sus presidencias en la Federación Colombiana de Ciclismo impulsaron sus ex-presidentes Miguel Ángel Bermúdez, Jorge Ovidio González o Agustín Moreno Aristizábal. Las señales en algunas carreteras eran vistosas, aunque no numerosas, en procura de prevenir y reducir la accidentalidad en contra de los corredores.
PUEDE SER SU HIJO, por ejemplo, rezaba una muy contundente que servía para reflexionar y de qué manera. El tiempo transcurrió, los dirigentes dejaron sus cargos y llegaron otros que bajaron la bandera y olvidaron hasta la publicidad preventiva. Algunos presidentes, gobernadores y alcaldes, de manera aislada hicieron algo por el pedalismo, sin campañas de protección que convenzan con el propósito de evitar tragedias.
Ya es hora de volver a los hechos. Una valla de cualquier tamaño ayuda. A la salida de una vereda, municipio o capital. Cuesta poco al mismo Estado, por el contrario, reduce costos. Una buena gestión desde la Fedeciclismo, con la empresa privada, respalda el llamado de atención a todos lo que transitamos por cualquier tramo. Demostrará defensa, orden, solidaridad, amor por el ciclista.
Parece fácil, pero falta voluntad política y administrativa. Evitemos más angustias familiares, más tortura a la afición deportiva y más suplicio a técnicos y directivos del pedal…
¡Dejemos la indiferencia¡… ¡No más ciclistas muertos en las vías de Colombia!
Por Duván Marín Martínez