Miércoles, octubre 28, 2026
Local Por Periodico El Andino 5 min lectura

El CH de Manizales sin soluciones a la vista

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El CH de Manizales sin soluciones a la vista

El próximo año 2027, se cumplirán 10 años de haberse ordenado la actualización del PEMP (Plan Especial de Manejo y Protección), del Centro Histórico de Manizales, a través del POT de 2017. En estos nueve años se han hecho dos contratos por más de mil 500 millones de pesos y esta es la hora que se siguen haciendo mesas de trabajo, para luego enviarlo a revisión al Ministerio de Cultura para su aprobación. Mientras todo esto pasa y se evidencia la ineficacia administrativa de las anteriores y actual administración municipal, el CH continúa en un franco deterioro en materia de seguridad, drogadicción, prostitución, espacio público, patrimonio y demás.

A continuación, les presentamos el balance de la Asociación Centro Histórico de Manizales ACCHM, en torno a su participación en las mesas de trabajo alrededor del PEMP del Centro Histórico, cuya herramienta se requiere para encarar las situaciones anómalas como las ya mencionadas. Entidad sin ánimo de lucro liderada por la profesional María Alejandra González Ocampo.

Balance de la ACCHM sobre los “viernes de PEMP” y la revisión participativa del Diagnóstico.

“Al cierre de los espacios denominados “viernes de PEMP”, desde la Asociación Cívica Centro Histórico de Manizales consideramos importante dejar constancia de nuestra valoración sobre el proceso desarrollado durante el primer semestre de 2026, en el marco de la revisión participativa del diagnóstico del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP).

En primer lugar, reconocemos la voluntad de la Administración Municipal de retomar un proceso que la ciudad ha esperado durante años y valoramos el esfuerzo de las profesionales y funcionarias que han liderado las distintas sesiones. Desde el inicio, la Asociación ha participado de manera constructiva, aportando análisis, observaciones y conocimientos acumulados durante más de una década de estudio, seguimiento y trabajo alrededor del Centro Histórico de Manizales y su normativa patrimonial.

No obstante, también consideramos necesario señalar que los espacios desarrollados resultaron insuficientes frente a la magnitud y complejidad del reto que supone revisar y validar un diagnóstico que servirá de base para la formulación del futuro PEMP.

A lo largo de los encuentros se abordaron algunos componentes relacionados con la historia y estructura urbana, la percepción ciudadana, aspectos de movilidad, ambiente y planeación, así como ciertos artículos del Plan Especial de Protección (PEP) vigente. Particularmente, las discusiones relacionadas con la morfología urbana y la aplicación de la normativa patrimonial demostraron que es posible sostener debates rigurosos, profundos y útiles para el sector, incluso cuando estos involucran conceptos especializados que inicialmente pueden parecer complejos para la ciudadanía.

Precisamente allí encontramos uno de los principales aprendizajes del proceso. La apropiación social del patrimonio requiere pedagogía, información y deliberación. Estas discusiones permiten comprender los alcances de la protección patrimonial, identificar tensiones legítimas entre conservación y transformación urbana, construir consensos y reconocer los límites dentro de los cuales puede evolucionar el Centro Histórico sin poner en riesgo los valores que sustentan su declaratoria.

Sin embargo, el tiempo destinado a estos ejercicios fue limitado y no permitió desarrollar con la profundidad necesaria muchos de los temas abordados. En varios encuentros se evidenció que las conversaciones apenas comenzaban a alcanzar un nivel de análisis relevante cuando la sesión debía concluir. Asimismo, la asistencia de actores estratégicos —propietarios, inversionistas, empresarios, constructores, comerciantes, gremios, académicos y habitantes— fue menor a la deseable para un proceso de esta importancia.

Desde la Asociación también persistieron inquietudes metodológicas que fueron planteadas durante el desarrollo de las mesas. Entre ellas, la ausencia de información previa para preparar las discusiones, la falta de acceso completo a algunos documentos normativos, la escasa claridad sobre los objetivos específicos de cada sesión, la forma en que serían sistematizadas las observaciones y, especialmente, el alcance real de la revisión del diagnóstico.

Al cierre de esta etapa, surgen preguntas legítimas que consideramos necesario resolver antes de la radicación formal del documento ante el Ministerio de las Culturas. Si el propósito era revisar el diagnóstico, resulta pertinente conocer con claridad qué observaciones fueron incorporadas, cuáles fueron descartadas, qué aspectos fueron modificados y cuál es la versión final resultante de este ejercicio participativo. Igualmente, es importante establecer si los temas tratados durante los encuentros corresponden efectivamente al alcance previsto para esta fase o si quedaron componentes relevantes del diagnóstico sin discusión pública suficiente.

Uno de los aspectos más valiosos del proceso fue evidenciar que la recuperación y sostenibilidad del Centro Histórico no depende exclusivamente de decisiones arquitectónicas o urbanísticas. Las discusiones permitieron comprender la estrecha relación existente entre la dimensión física, la normativa, la actividad económica, la vivienda, la seguridad, el espacio público, la movilidad, la cultura y las dinámicas sociales que caracterizan el territorio.

Por ello, consideramos que la siguiente etapa debe orientarse hacia una mayor claridad técnica, metodológica y participativa. Más que multiplicar espacios, resulta necesario garantizar que cada ejercicio tenga objetivos precisos, información suficiente, mecanismos claros de sistematización y una trazabilidad verificable de cómo las observaciones ciudadanas inciden efectivamente en los documentos que serán sometidos a concertación y aprobación.

La Asociación Cívica reitera su disposición de continuar participando de manera activa, propositiva y rigurosa en este proceso. Nuestro interés no es otro que contribuir a que el PEMP se convierta en una herramienta legítima, sólida y socialmente concertada, capaz de responder a los desafíos actuales del Centro Histórico y de construir acuerdos duraderos sobre su protección, gestión y desarrollo futuro”.

Al parecer, el panorama no es muy esperanzador y los alcaldes se han limitado, en materia de espacio público, a generar cuotas burocráticas para los concejales y otros, nombrando controles de espacio público, que finalmente no resuelve nada.

Por: Rubén Darío Sánchez Quintero