Domingo, noviembre 1, 2026
Deportes Por Periodico El Andino 2 min lectura

Custodia López, la protectora de una familia dedicada al patinaje artístico

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Custodia López, la protectora de una familia dedicada al patinaje artístico


Custodia López, la protectora de una familia dedicada al patinaje artístico

El patinaje artístico tiene madre y abuela entre sus protagonistas. Custodia López acompaña en la mayoría de las competiciones nacionales y hasta una internacional en Francia 2018, a una tradicional familia con tres décadas en esta disciplina.

El 13 de noviembre de 2022 despidió a la eternidad a su hija Carolina Otálora López quien fue una de las grandes exponentes de este deporte y en Manizales asistió al retiro de su segunda hija, Nataly también representante de Colombia en múltiples campeonatos y tercera en el mundo.

Custodia, no quiere perderse nada del patinaje. \»Es que lo llevo en la sangre. Quiero que todos estén orientados hacia los deportes y soy feliz viéndolos ganar medallas\», afirma.

Para su presencia en casi en todos los torneos, ha vendido obleas y labora en casas para costearse los viajes, hospedajes y alimentación con tal de estar al lado de los suyos. 

El patinaje artístico le brinda la oportunidad de fabricar y vender medias especiales que lucen ellas en sus presentaciones. \»Tengo mis trabajadores para tejer, coser y tinturar y yo las distribuyo. Como me reconocen en los encuentros deportivos, me compran; al por mayor a 16 mil pesos y por unidad a 20 mil, ahí consigo otra parte de mi sustento\», cuenta orgullosa.

Custodia, lleva 37 años al lado de los patinadores; hoy lo hace con su nieto Juan Sebastián Lemos, hijo de la fallecida Carolina quien, en los Juegos del Eje Cafetero en Manizales, se destacó con medallas para Cundinamarca y formó pareja con Paulina Ruiz Romero, la futura reina de Colombia en la modalidad de danza. Igualmente a su yerno Juan Manuel Lemos, en pareja artística con Daniela Rodríguez y a Leny Andrés, hijo de Nataly.

En sus años juveniles, Custodia practicó baloncesto en Usaquén con el colegio del \’Buen Pastor\’. Luego se fue a vivir a Bogotá, donde le nació la afición por las ruedas patinadoras.

En la capital de Caldas rindió homenaje póstumo a Carolina al conmemorarse el primer aniversario de su partida; portó todo tiempo la fotografía de la gran campeona. 

Esta matrona no cesa de bendecir a quienes se la juegan toda en la pista. ¡A todos por igual!.

Por: Duván Marín Martínez