Al deporte hay que tratarlo con respeto, sin desdén
Al deporte hay que tratarlo con respeto, sin desdén
Por. Duván Marín Martínez / Mucho extrañamos que tres disciplinas deportivas, pese a no desaparecer de algunos escenarios en Manizales, no cuentan con la organización, afición y respaldo de personas y entidades responsables de su difusión y socialización en los municipios. Pasa el tiempo y no percibimos presencia trascendental en tres actividades del músculo que le han dado lustre a Caldas.
Hace un mes, un grupo de padres de familia, de los que sueñan con ver a sus hijos en un pódium o que por lo menos tengan una pasión deportiva, nos hizo llegar una información según la cual a nombre del departamento participaron en un torneo nacional y obtuvieron diez medallas, al final de la comunicación, advirtieron que inscripción, viaje, alimentación y hospedaje se lograron gracias al concurso de ellos. Nos imaginamos que hicieron rifas, vendieron comestibles, préstamos o festivales. Son de la Liga de Gimnasia que regularmente mantiene actividad entre sus atletas e interés de los acudientes por sobresalir en el nivel nacional.
En la gimnasia sabemos que hay gusto por la práctica. Hay con quien buscar las medallas, tienen experiencia y entrenadores, pero otra vez falta el decidido respaldo económico que de no llegar estaríamos ante una deserción en esta hermosa expresión corporal.
Hace quince días, al observar la lista de participantes de la Vuelta del Porvenir en bicicleta, programada por la Fedeciclismo en Boyacá, nos percatamos de que no había equipo o pedalistas caldenses para la largada, en una competencia reservada a los que están a un paso de fichar con grandes equipos de Colombia o del mundo. Son los corredores del relevo generacional, de la actual camada que busca acomodarse en el lote de los mejores, los de la sucesión de afamados como Herman Loaiza, Luis Alberto González, Rubén Darío Beltrán, Santiago Amador, Carlos Alberto Contreras, Juan Carlos Castillo y otra lustrosa cantidad de ruteros que cada año ganaban etapas, premios de montaña, metas volantes, la Vuelta de la Juventud, de Colombia, clásicas regionales, medallas en campeonatos nacionales o el Clásico Rcn. Nos hicieron vibrar con los triunfos.
El hecho de no haber asistido a esa prueba, hace que pierdan el impulso. Corren el riesgo de perderse para el inmediato futuro en las grandes competencias. Truncan aspiraciones de vestir la camiseta de Caldas o de Manizales en una carrera nacional. Esa es la cruel consecuencia de una negativa a disputar la convocatoria nacional de esta categoría. Se pierde el proceso de meses o años antes de los 23, 22 o 21 de edad. Es el Porvenir, la auténtica plataforma de lanzamiento de los que buscan el estrellato y hasta una forma de redención económica para la familia y un empleo.
Ya viene la Vuelta del Futuro y Caldas tiene que figurar, sì hay voluntad administrativa y gubernativa. Es que sí tenemos dirigentes de ligas, gestores deportivos, tanto metodólogo, dependiendo de los recursos deportivos sin el debido direccionamiento, no estamos, no existimos para estos grupos. Y más cuando hay tanta promesa desde los que llegan a orientar los entes estatales. Ahí si cabe sostener \»cambian o nos cambian…los cambian o los cambiamos\». La gente se cansa de resistir, de pedir, de exigir, de rogar, de recibir desprecios en las oficinas, de escuchar promesas…tantas incumplidas.
Algo similar ocurre hace casi una década, con el baloncesto. Cuántas generaciones de basquetbolistas hemos perdido en Caldas por falta del orden en la casa deportiva, liga y secretarías unidas. La cesta que tanto orgullo le ha dado a la región, hoy no es ni la sombra. Solo intereses personales, escenarios perdidos y por enésima ocasión, falta de más apoyo. Hombres y mujeres practicantes del basquetbol hay en todos los barrios, sin una verdadera dirección; solo en los colegios cortas explicaciones, lo demás, corresponde a los entes deportivos a los técnicos o cazadores de talentos. Ostracismo, desprecio, solo comentarios encontrados que no conducen a la recuperación de este colectivo.
Hay impaciencia entre quienes acumulan años, cuatrienios y gobiernos, con personajes dando palmaditas, muchos apretones de manos, palabras bonitas, abrazos y nada concreto. Al deporte hay que tratarlo como a la educación, al agro, a la infraestructura o a la ciencia; no más desaire a nuestros deportistas. Aprovechar lo poco que giran o como dicen \»nunca serán suficientes los presupuestos\» para atender los compromisos adquiridos. Nos atrevemos a creer que detrás del manejo de los recursos destinados al deporte haya quien le cambie el verdadero y adecuado destino, como enemigo de la causa. Menos retórica y más acción en pistas y canchas…