Jairo Ocampo Gómez: Bodas de Oro a una gesta mundialista en el Bolo / Por Duván Marín
Jairo Ocampo Gómez: Bodas de Oro a una gesta mundialista en el Bolo / Por Duván Marín
El 17 de noviembre de 1974 las agencias internacionales de noticias con sede en Caracas, Venezuela informaron a sus abonados en el universo, acerca del título mundial de bolo obtenido por el colombiano Jairo Ocampo Gómez, ante bolicheros de los cinco continentes. La noticia fue todo un suceso deportivo calificado como hazaña.
Sin favoritismo, Ocampo Gómez llegó a la sede del campeonato, un escenario de pistas electrónicas ocupado por centenares de personajes de 50 países, y en pocas horas, estaba en el grupo de los que registraban los mejores promedios para \’meterse\’ entre los más destacados, ante la mirada atónita de los expertos y candidatos a conseguir el primer premio.
Al de más baja estatura, zurdo, de 30 años, nadie lo veía como el hombre a ganar. Cada línea era disputada con más eficacia entre los primeros clasificados, hasta cuando el caldense no dejaba de bajar el número de pines derribados y acumulaba los máximos con medias y moñonas, para sorprender a los asistentes y rivales asombrados; algunos no lo creían. Entre más jugaba más pines tumbaba. Era el contendor a vencer. Todos le notaron su particular estilo para lanzar; fuerza medida, mental y física, dirección y hasta comba para conectar con el palo clave que derrumbara a los otros nueve.
Fue una competencia deportiva de enorme expectativa, apretada, por los resultados parciales hasta los definitivos lances y al final con la alegría de sentirse campeón por primera vez para su país. De inmediato los abrazos, apretones de manos, luces de cámaras y periodistas a la entrevista del cafetero triunfador en la capital venezolana. Luego la premiación: recibió siete trofeos, entre ellos uno otorgado por el Presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, cuya ceremonia ocurrió en el Palacio de Miraflores. Regresó a Bogotá y luego a Manizales con sobrepeso de equipaje.
En el aeropuerto La Nubia lo recibieron amigos, dirigentes deportivos, comunicadores, familiares y la gobernadora de Caldas, Pilar Villegas de Hoyos, siempre afable, feliz por el logro del paisano. La fama del bolo comenzaba para Ocampo. Su forma de ser, de actuar, de hablar y de vivir estaba premiada. Eso también lo hizo grande.
Participó en un centenar de torneos en América, Europa, Asia, África y Oceanía. Era el deportista más laureado de la época en Colombia. Cada viaje tenía como retorno, mínimo una copa y seguramente premios en dólares. Así transcurrió su vida durante muchas décadas. Transmitió sus enseñanzas y experiencias a los futuros campeones del boliche en Caldas, como técnico de Coldeportes, mientras que en Santander también dejaba huella, donde su futura esposa Rosalba Angarita vibró con la presencia campeona de quien sería esposo y padre de sus hijos.
La Bolera Fundadores, de su propiedad, fue durante muchos lustros el centro social y deportivo más importante de Manizales. Jairo y sus hermanos Martha y José y por temporadas sus cuñados Luis Carlos y Jairo Angarita procedentes de Bucaramanga, atendieron múltiples eventos empresariales. Los torneos para las reinas del Café en la tradicional Feria y el tradicional encuentro de los periodistas que cubrían el certamen anual, no fallaban, gracias a los anfitriones que se lucían con atenciones y organización. Extrañamente la bolera desapareció por orden del alcalde de la época. Nunca entendimos los motivos del intempestivo cierre. Ahí comenzó el descenso del bolo en Caldas.
El campeonato de Jairo Ocampo Gómez le significó ser seleccionado por los periodistas de Caracol Radio y La Patria, como el deportista del siglo XX en Caldas. Todo un acontecimiento para su familia en el 2000, cuando recibió más honores por sus trascendentales triunfos.
Media centuria después, Jairo atendió en el restaurante Las Redes de Milán en Manizales, otra sorpresa; su esposa Rosalba, sus hijos Jairo Andrés y Lucas, las nueras Andrea Roldán y Adriana Uribe y sus adorados nietos Martín y Jerónimo y allegados al campeón de siempre, le rememoraron con aplausos la inolvidable gesta. Una reseña, un emocionado video del recuerdo, mensajes de la Federación Internacional de Bolo y de personajes, el brindis, agradecimientos y anécdotas, hicieron parte de la merecida celebración. Es que pasaron 50 años de la histórica jornada y no podía pasar inadvertida.