Lunes, noviembre 2, 2026
Deportes Por Periodico El Andino 3 min lectura

Once Caldas, sin Copa y sin Liga / Por Duván Marín

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Once Caldas, sin Copa y sin Liga / Por Duván Marín


Once Caldas, sin Copa y sin Liga / Por Duván Marín

Las crónicas de las eliminaciones anunciadas podrían copiarse de semestres precedentes, pues solo cambian los nombres de algunos protagonistas, entre ellos el técnico Diego Corredor a quien le renovaron su contrato antes de terminar los torneos, por un triunfo sobre el Deportivo Pasto, todo un chiste.

El propio joven técnico está comprometido en las contrataciones de 2022 ante un accionista-presidente que acumula otro desgreño administrativo y deportivo en la desteñida divisa blanca, plagada de errores, hace una década, que pueden demostrarse por la falta de resultados deportivos, aunque puede que económicamente tenga sus réditos.

El semestre, de 4 meses que concluyó con la salida del blanco…blanco…de los dos cortos campeonatos hicieron recordar los fracasos de los argentinos Hoyos, Lisi y Torrente y los nacionales Torres, Maturana, Lara y Bodhert. Ninguno acertó y por el contrario condujeron al equipo hacia el precipicio.

El hecho de acumular la sexta salida del grupo de los ocho, es una frustración para los hinchas y un chasco para los dueños que dicen invertir en vínculo de jugadores que son rezago de otros conjuntos o en varios que pasaron sin éxito y sin embargo, tienen otra oportunidad…trabajo de los empresarios y engaño para todos.

Los casos más recientes son los de Ayron del Valle de quien dicen devenga una gran cantidad de dinero, con escasas retribuciones, pues su rendimiento es bajo y la cuota goleadora lamentable, además no jugó todos los partidos y en la mayoría salió como suplente. Y el del argentino Alejandro Barbaro, referenciado por el entrenador, luego de la pérdida de exámenes en Medellín y Pasto.

Otros como Juan David Rodríguez retornó del Junior, donde fue emergente siempre y sin argumentos para ser principal en la desgastada nómina caldense. Marcelino Carreazo ya no rinde, es el que más protesta y hasta su dominio de pelota desapareció, pese a las múltiples oportunidades recibidas.

Y así pasamos las páginas analizando individualmente un grupo que no convenció, no brindó espectáculo, contagió más rabia a sus seguidores que alegría en sus presentaciones. Después de un esperanzador comienzo la plantilla de técnicos y jugadores se diluyó y desencantó.

De un cuarto puesto en el inicio, finalizó en la duodécima casilla, lejos de los clasificados y de las posiciones de honor tan acostumbradas cuando el Once Caldas fue dirigido desde directivos como Jairo Quintero y técnicos de excelentes balances como Javier Álvarez, Luis Fernando Montoya o Juan Carlos Osorio, para solo citar tres.

Por eso duele que, en una década, la institución manizaleña haya caído tan profundo que solo se le compara con Pereira, Quindío, Jaguares, Magdalena o Alianza, protagonistas de las anticipadas eliminaciones.

Hoy los propietarios están más interesados en esperar un buen negocio, lógico por ellos, o en golpear al aficionado con restricciones, como las registradas en las recientes jornadas cuando ni siquiera les permitieron ingresar una galleta, un dulce, un paraguas o un cinturón. Hasta eso hemos llegado…y eso que son 7 mil abonados.

Ojalá al Once Caldas lo doten de buenos jugadores; de aquellos que quieren ganarse su salario con deseos de brindarse, con buena técnica, responsables, comprometidos con la causa del fútbol y sin resabios como los de hoy. El cuadro requiere urgentemente de futbolistas con mejores y reconocidos antecedentes y no indisciplinados, faltos de profesionalismo. La gente no merece y menos resiste más engaños.

Ahora serán 50 días sin fútbol en Manizales y así Acolfutpro, agremiación de futbolistas, promueve protestas y paros dizque porque sus afiliados no tienen vacaciones y no son convocados a decidir en el seno de la Dimayor, cuando las determinaciones deben adoptarlas en la cancha.